Friday, May 04, 2007

"Horacio Franco, Oscar Román, París"

Desde que desperté esta mañana sabía que sería un día atareado, en la tarde sería la conferencia de prensa para anunciar la salida de mi primer carpeta de serigrafías "HORACIO FRANCO by EDWIN DANIEL", pero para iniciar el día tenía cita con la gerente de la Librería / Galería "MUSEUM". Me fue muy bien, pues quiso varias copias. Después de tomar un café vainilla latte de Starbucks, pensé que sería buena idea visitar las galerías vecinas y buscar más gente interesada en distribuir el producto.

Pasé por la tienda del Hotel W Mexico City, la galería Misrachi, el WineBar de Debbie Beard y hasta la galería del Hotel Marriot, aún cuando muchos no estaban interesados en comercializar la carpeta logré picar su curiosidad y les mostré mi trabajo, quedaron muy impresionados. Muchas tarjetas de presentación, muchas. Caminando por Polanco solo se me ocurrió pasar a la Galería Oscar Román y mostrarles mi trabajo, no perdía nada con intentarlo, así que lo hice.

Hace tres años Salvador le envió un cd con una muestra de mi trabajo a Oscar Román, pero este me rechazó (sin conocerme) porque él solo exponía "artistas que sean ganadores de bienales y premios". Entonces yo estaba apenas empezando, no ganaba el Premio Emilia Ortíz aún. Por suerte no guardo rencor, eso es solo limitantes. Toqué a la puerta de la galería y me recibió un asistente, platicamos un rato y vió mi material, le gustó y fue a mostrárselo a Oscar Román que a los pocos minutos bajó interesado.

¡¡Tenía frente a mí al que había rechazado mi trabajo en el pasado!!, traté de no ponerme nervioso (como por ejemplo ayer que estuve con el gerente del restaurante Park Avenue, Pablo Gutiérrez, estaba hecho un manojo de nervios). Platiqué con el Maestro Román un rato, me dijo que su galería cobraba el 50% de comisión de ventas y lo convencí de reducir el porcentaje al 40% (si no no me resulta negocio) y por increíble que parezca... ¡aceptó!. Lo invité al evento de la noche, porque ya sabía que conocía a Horacio.

Ahora estaba como flotando, ¡Oscar Román había aceptado vender gráfica mía!. El resto de la tarde estuve llamando a los medios que había invitado, algunos como Canal 22 canceló al teléfono ¿quiénes se creen?, verán que antes de lo que canta un gallo me estarán pidiendo entrevistas y covertura de mis eventos. Comí con Salvador en el WINGS de Polanco y después en el departamento tuvimos sexo oral, estaba nervioso y necesitaba relajarme a como diera lugar. Después me puse a firmar las carpetas que todavía no tenían mi marca.

Llegamos Salvador y yo dos horas antes del evento, todos los chicos de la Representación de Nayarit son maravillosos, espero poder seguir colaborando con ellos en el futuro. Tenían muchas cosas que hacer y se hicieron un espacio para apoyarme con el evento, hasta me regalaron refrescos para los invitados. Los invitados iban llegando y también arribaron Horacio y Arturo, yo estaba contentísimo.

Fue divertido darme cuenta que mis amigos y admiradores y los de Horacio son muy similares. Es como si se hubieran clonado entre sí.

La presentación fue fantástica, fue genial tener a Horacio Franco a mi lado, de igual a igual. Todo este proyecto, la carpeta "HORACIO FRANCO by EDWIN DANIEL" es una muestra de mi más profunda admiración a Horacio, quisiera ser su equivalente en el mundo de la pintura de lo que él es a la música, una figura firme y poderosa capaz de provocar sueños en los demás.

Fue fantástico que en el evento tocara una fantasía de Telemann, y en algunos momentos de la conferencia tocara la flauta expresando los sonidos que le inspiraban ciertas pinturas.

Al final del evento (que por cierto fue cubierto por los chicos de Antena Radial y Enkidu Magazine) llegó quien no me esperaba que fuera... ¡¡el galerista Oscar Román!!, iba acompañado de su asesora de confianza, ¿como no podía darles un tour guiado?. Los galeristas son criaturas raras, como un poco ausentes y difíciles de complacer (lo comparo un poco con los asesores de maestría ó sinodales universitarios). Al final nos despedimos.

Una vez terminada la fiesta Salvador y yo nos fuimos directo al departamento, solo quería quitarme el saco y la corbata para poder dormir un rato, pero en ese momento me dijo lo siguiente:

-Estoy pensando en el siguiente proyecto, ¿estás listo para escucharlo?.
-Ok, soy todo oídos, venga, suéltalo.
-Quiero que vengas a París conmigo dentro de quince días.
¡¡Casi se me safa la quijada!!, mi sueño de ir a Francia ¡finalmente realizado!.

-Si vienes a París conmigo no irás a Nueva York, ambos viajes son un gasto de patrocinio muy fuerte y solo se puede hacer uno.
-¡Que se jodan en Nueva York!, ¡siempre quise ir a París!.
-Entonces está hecho.
-La individual en NYC ya no se va a hacer -dije con un poco de lástima- pero puedo enviar mi pieza del Mermaid Show por paquetería, ¡como no ir a París!.


Y así fue como vinieron todas esas imágenes que me he hecho de París a mi mente, de películas como "The Devil wears Prada" y "Amélie", entre otras.
Cuando cumplí quince años mi padre me ofreció regalarme un auto ó un viaje a Europa, obvio que yo elegí lo segundo (nunca me han gustado los carros, me da pavor conducir)... han pasado diez años y yo sigo esperando, ¡finalmente iré a París!.

Pero hay algo que no pude evitar notar... Salvador dijo para sí mismo "quisiera dejar de vivir una doble vida", no puedo hacer nada sino estar a su lado.