Saturday, May 03, 2008

Robert Motherwell y más pinturas

Ayer tuve una divertida sorpresa cuando sonó el teléfono por la mañana, era Jorge Salvador que me hablaba para invitarnos a mí y a mi amiga Fabiola al Museo Dolores Olmedo a ver la exposición de Robert Motherwell. Por supuesto que acepté ir, ir a ese lugar es siempre una gran oportunidad de ver cuadros maravillosos. Es un poco lejos, hasta Xochimilco, incluso yendo en carro es bastante inaccesible. La exposición estuvo muy bien, aunque era lo más flojo de todo lo que vimos en el museo, trataron de hacerlo ver como todo un artista neoyorquino, pero las obras expuestas tenían mucha inspiración de los viajes de Motherwell a través de México y España. Lo mejor del Museo Dolores Olmedo es su colección permanente, con tooodooos esos cuadros de Diego Rivera y Frida Kahlo, mi sala favorita del museo es una con veinte puestas de sol pintadas por el maestro Rivera, siempre que las veo me siento absolutamente sobrecogido, son muy hermosas.
Después de despedirnos de Fabiola, a quien dejamos en casa de su abuela, Jorge Salvador y yo fuimos a comer a Coyoacán y después a un bazar de antigüedades a ver juegos de té y cuadros antiguos. Él es una persona maravillosa y sé que quiere que hagamos cosas juntos. Después me acompañó a comprar pinturas, habrá un concurso y se acerca la fecha límite, además que no he pintado nada en semanas, tengo que retomar mi ritmo de producción habitual. Es una pintura que está inspirada en un sueño que tuve, de un caballo bajando de los cielos. A lo mejor no alcanzo a terminarla para concurso, pero igual será una pieza fantástica. Pinté a un lado de él mientras veíamos televisión.

Siempre que veo la obra de grandes maestros me siento sumamente emocionado y recuerdo mi vocación de pintor. Quién sabe si al final se cumpla mi ferviente deseo de ser famoso, pero creo que al pintar es una de las pocas veces en la vida en que sé que mi existencia tiene un propósito.